¿Quién imaginaría, cuando fue declarada localidad, en abril de 1909, que Boulogne sería una ciudad pujante, despierta, que resistiría pandemias incluso? ¿Quién podría pensar en esos tiempos que sería declarada ciudad, bajo el nombre de Boulogne Sur Mer, un 13 de agosto de 1964?
Esta fecha es la que vino festejando Boulogne todos los años, con desfile, conciertos y diversas actividades llevadas a cabo por el municipio y por algunas instituciones de la ciudad, hasta que llegó ella: la pandemia…
En fin, no vamos a contar de ella, sino de las personas de Boulogne, las que se brindan, las que dedican un tiempo que les falta, para asociarse y tratar de resolver en común los problemas que les afectan. Como es el caso de las cámaras de comercio y otras asociaciones que tienen como fin mejorar la actividad comercial del lugar.
Tal es el caso de la Cámara
de Industria, Comercio y Profesionales Ciudad
de Boulogne, conocida como la Cámara
de Comercio, que viene desde hace varios años bregando por mejorar una
actividad esencial para la ciudad y sus ciudadanos.
El presidente de la Cámara, es Pablo Cerioli, quien ya lleva algunos
años al frente de la misma, y con quien hemos conversado varias veces.
En este caso Cerioli resaltó que pese a
que la pandemia afectó a la ciudad como en todos lados, hubo una peculiar
resistencia de los negocios y la mayoría apostó a quedarse y seguir trabajando…
si bien algunos comercios no pudieron persistir.
Recibieron ayuda del gobierno en forma de créditos, eso les permitió a muchos de los empresarios mantener los sueldos de sus empleados y realizar el mantenimiento.
Durante parte del año pasado, la Cámara,
como todas las asociaciones, no tuvo actividades con público, debido a los
cuidados necesarios, a los protocolos; pero luego comenzaron a reunirse vía
zoom, y a seguir trabajando las cuestiones propias.
Cerioli destaca que la relación con el
municipio durante este período fue de muy buena comunicación y que siguen en
pie los proyectos presentados para la mejora de la actividad comercial y la
seguridad en los barrios.
La Cámara siguió prestando a sus asociados varios de sus servicios, como capacitaciones en diversos rubros o la cesión del salón de la cámara para reuniones con los cuidados necesarios, como también así el espacio al aire libre con todas las comodidades.
Pensar que en aquellos años (1964), en que el diputado provincial Naón Cañesqui pudo concretar su proyecto de declarar ciudad a Boulogne, todavía el barrio era barrio, algo de cercanía con el campo... Todo se desarrollaba cerca de la estación y comenzaban a construirse más casas y locales…
Claro que para muchos historiadores e
investigadores, el nacimiento verdadero de Boulogne, es cuando se adjudican los
terrenos; lo que sucedió un 3 de abril de 1909, día que se procedió al remate
de las tierras que fueran propiedad de Luis Cornejo.
Todos esos y esas, personas que vivían
en esos tiempos, donde pululaban los hornos de ladrillos, las quintas de
verduras, los baldíos y los zanjones, no imaginaban esta ciudad, que creció a
la vera del tren, como muchas otras, y que siguió dándole importancia como vía
de vida, pero que pudo extender su presencia en obras y en actividades, no
hubieron imaginado esta realidad…
Boulogne, con sus diversos barrios, una actividad ansiosa en muchos de los comercios, un túnel que permitió el acceso rápido desde y hacia la ciudad de San Isidro, y la Ruta Provincial 4 hacia la zona oeste. Boulogne con su Hospital y el acceso a la Ruta Panamericana, con toda un área de locales de diversos rubros, bancos, estaciones de servicio, locales gastronómicos, etc…
La Cámara de Comercio hoy tiene un desafío fundamental para este tiempo en que la incertidumbre nos tiene a todos y todas en vilo.
Esta sociedad está basada en la
producción y el consumo para lograr su realización, por eso es fundamental que
la actividad comercial en los barrios, y en los centros locales, se mantenga y
crezca, y que las y los ciudadanos mantengan su nivel de confianza en los
productos y servicios que les brindan los negocios de las cercanías. Esto en
Boulogne se nota. Y la Cámara de Comercio deberá proveer la ayuda necesaria, la
escucha atenta, la visión para ver las posibilidades de aprovechar otra crisis
como la actual y sortearla. Para Pablo
Cerioli eso es posible, él cree en quienes lo acompañan en la Comisión
Directiva, quienes se conocen la mayoría desde hace tiempo, aunque también
siempre hay lugar para que los nuevos y nuevas socios aporten sus ideas y sus
fuerzas.
La incertidumbre irá menguando, el miedo
a la enfermedad está cediendo
Y como dice una vieja frase: “Todo esto también pasará”.














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