Recordaron a las víctimas de la Masacre de Fin de Año, como las nombró el periodista Rodolfo Walsh en su Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, donde denunció las atrocidades de la última dictadura cívico militar a un año de su instauración, en 1977.

Los golpistas fraguaron “enfrentamientos” para asesinar a 14 opositores a la dictadura, secuestrados al menos un mes antes de cuando hicieron aparecer los cadáveres en diciembre de 1976. La Comisión memoria Verdad y Justicia Zona Norte, SUTEBA, familiares y vecinos las recordaron el último 29 de diciembre en San Isidro y Olivos.

La manifestación pasó un tanto inadvertida por los medios locales dado la llegada inminente de fin de año, y que decir luego, por la invasión de EEUU a Venezuela para extraer ilegalmente a su presidente e intentar quedarse con el petróleo de ese país. Pero la masacre de Año Nuevo ocurrió en la zona norte el 31 de diciembre de 1976.

A la usanza de entonces, en las cercanías del Acceso Norte y Ugarte, en Vicente López; y del Acceso y av. Márquez, en San Isidro, aparecieron 14 cuerpos acribillados a balazos. Seis en San Isidro. Ocho en Vicente López.

Los represores de entonces dijeron que se trató de “enfrentamientos”; era lo usual; y la prensa cómplice lo blanqueó así.

El detalle de estos “enfrentamientos” es que las personas asesinadas habían sido secuestradas un mes antes, al menos. Todas murieron, mientras que los del bando de los represores no sufrieron ni bajas, ni heridos, ni rasguños. Tal vez ni transpiraron al arrojar por allí los cuerpos ya fusilados, que eran de mujeres y hombres de La Plata y Berazategui.

El cao lo reveló el periodista, Rodolfo Walsh, en su célebre Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar. Así lo recordó el profesor, Oscar Edelstein, en el acto que organizaron el último 29 de diciembre, desde media mañana, organismos de derechos humanos, el sindicato de docentes SUTEBA; la central CTA familiares y vecinos.

Los actos

Primero en San Isidro, muy cerca de Tupac Amaru y Salguero –donde aparecieron los cuerpos en San Isidro-. Y luego en las cercanías de Borges, entre Blas Parera y Rosetti, en Olivos (Acceso y Ugarte). Gran cantidad de manifestantes recordaron la masacre, pegaron fotografías de las víctimas y pancartas; y cantaron consignas de reivindicación.

El calor arreciaba a esa hora en la panamericana. Pero no faltaron Raquel Witis, referente de la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte CMVJ, que sufrió lo suyo, con el gatillo fácil en democracia, en esa fatídica zona de Acceso y av. Márquez. Ni la psicóloga, Adriana Taboada, perita en juicios de derechos humanos, también de la CMVJ.

Ni faltaron –solo por citar- líderes políticos regionales como los sanisidrenses, Marcos Cianni y la concejala Manuela Schuppisser. De Vicente López también estaban, el dirigente social, Carlos Roberto; la concejala, Marcela Cortiellas Córdoba; de SUTEBA, Clara Gómez; el concejero escolar, Jorge Pérez, también de SUTEBA.

“Durante más de 30 años –recordó Edelstein- los detenidos desaparecidos y fusilados fueron víctimas anónimas. Enterrados como NN en los cementerios de Olivos y Boulogne”. Además, señaló que “fueron las políticas de Estado iniciadas desde 2003 las que permitieron la identificación (…) reconocer su militancia política o sindical en La Plata y Berazategui”.

Las víctimas

De Olivos, hablaba de José Santiago Amato (22), estudiante universitario. Secuestrado el 4 de noviembre de 1976 en Berazategui. La Justicia reconoció su identidad en 2011.

Pedro Paulo Benci (32), secretario del diputado Omar Doumic.  Secuestrado en La Plata, el 30 de noviembre de 1976. En 2012 también la Justicia reconoció su identidad.

Asimismo, de Rodolfo L. Casagrande, (34). Mecánico de la fábrica SIPA. Secuestrado en La Plata el 13-11- 1976, junto con su esposa, Rosa Rufina Belti y un matrimonio amigo. La Justicia reconoció su identidad en octubre de 2011. De Mirta Noelia Coutoune (24), estudiante de Medicina de la UNLP. La justicia reconoció su identidad en 2011.

También de Graciela Miriam Lezana (22) estudiante de Ciencias Económicas de la UNLP. Secuestrada en La Plata el 9-12 de 1976. La Justicia reconoció su identidad en setiembre de 2012. De Oscar Miguel Prado (35). Empleado de Siap, delegado. Secuestrado en La Plata 13-11-1976 La Justicia reconoció su identidad en diciembre de 2014.

Además de Alejandro E. Sánchez (31). Mecánico. Secuestrado en La Plata el 8-11-1976. Y María Eugenia Sanllorenti (23) Estudiante de Arquitectura de la UNLP. Secuestrada en La Plata el 1-12- 1976, 16 días después de ser mamá.

Y las victimas en San Isidro fueron Omar Adalberto Beaín; Rosa Rufina Betti de Casagrande; asimismo, Jorge Néstor Cena; Patricia Dillon; Irene Felisa Scala; y Amílcar Severo Fuentes. “Tener este horizonte histórico –consideró Edelstein- nos permite afrontar épocas de tanta confusión como las que nos toca vivir hoy”.

Memoria y Justicia

Tras la manifestación, la concejala de Vicente López Cortiellas Córdoba, en diálogo con Prensa Libre, explicó: “Cuidar la democracia también implica no olvidar lo que pasó. Fueron años muy oscuros donde no solo 30.000 compañeros y compañeras desaparecieron. Seguimos buscando nietos. una herida enorme que tiene la historia de la Argentina”.

Para Cortiellas: “Desde la política tenemos que acompañar e impulsar esto, Y debemos transmitirlo de generación en generación. Para cuidar la democracia, las libertades que nos sacan de a poco. Y mantener vivo el saber en tu barrio. En los lugares que transitamos. No olvidar que acá fusilaron a compañeros. Que hubo un centro de detención clandestino. Y pasaba a la vista de todos y el silencio de muchos”

“Que lo hagan SUTEBA, la CTA –consideró la edil- me parece también un desafío y muy acertado. Porque las nuevas generaciones a veces son más permeables a no entender la historia. o les falta información y trabajar sobre la memoria activa. Entender qué hacen los organismos de derechos humanos; o que hay una provincia de Buenos Aires que apoya”.

Para Taboada, desde los organismos tan comprometidos con los derechos humanos: “Respecto de este hecho en particular, no es que los jóvenes no lo recuerdan, es que no se conoce. Para poder recordar primero hay que conocer. Entonces, la primera tarea es, rescatar esto, visibilizarlo y a partir de esta visibilización empezar a construir”.

Los logros

“La construcción –explicó Taboada- implica impulsar la investigación judicial; tratar de conectar a los familiares y a sus amigos y a los compañeros de los 14 asesinados. Implica poder hacer un acto de memoria mucho más fuerte, y que quede como una actividad naturalizada dentro de dos municipios que son muy refractarios y muy difíciles para la memoria y la verdad y la justicia, como son Vicente López y San Isidro”. Y consideró: “Uno podría preguntarse por qué tardamos 49 años en recoger este hecho. Es cierto. Hay una deuda acá. Pero sin embargo quiero quedarme con el logro ¿En qué país o sociedad 50 años después del exterminio podemos aún trabajar por la memoria, la verdad y la justicia y vamos a un 24 de marzo multitudinario?. ¿En cuántos países se puede recordar procesos tan crueles, tan de exterminio, de aniquilamiento como los que vivimos nosotros?”, se preguntó.

Luego la concejala Manu Schuppisser consideró: “el rol del Estado es fundamental, no sólo en la promoción de las políticas de derechos humanos, sino en la visibilidad y la vigencia de la memoria”. “Vivimos –describió la edil- lamentablemente en un proyecto político nacional que quiere invisibilizarnos. Ocultar todo lo que ocurrió durante la dictadura e incluso cercenar los derechos conquistados desde la vuelta de la democracia hasta acá. En cambio, la provincia de Buenos Aires y los movimientos de derechos humanos persistimos en esa búsqueda”.

Para Schuppisser, “el desafío está en las nuevas generaciones. En cómo construimos la bandera de los derechos humanos para que también sea tomada por los pibes y las pibas. Que puedan defender sus derechos y no replicar lo que sucedió (…) Construir lazos entre los centros de estudiantes, los sindicatos de educadores y la sociedad. Ese es el desafío”.

GC