El Centro de Integración Social Brochero (CIS) es mucho más que un lugar donde las personas en situación de calle pueden encontrar cobijo. Es un proyecto integral que contiene a las personas hasta que se recuperan de una situación o conflicto para volver a tener las riendas de sus vidas; o al menos para encontrar confianza y seguir la batalla contra “los ruidos de la calle” hasta encontrar el camino de integración.
Un hogar de puertas abiertas para la integración social
“La situación de calle es, probablemente, una de las expresiones más visibles de la vulnerabilidad social”, dice una comunicación que invita a una conferencia sobre el tema que dará el director del Centro de Integración Social Brochero (CIS), Carlos Iglesias, el jueves 25 de junio, a las 17, en Rotary Club de Florida (Warnes 1350).
Sin duda la expresión es descriptiva, real. Sin embargo, hay que reconocer que las personas en situación de calle son invisibles para el común de los mortales. Pasan por al lado, están en algún lugar de la vereda, en un bar, en las zonas de circulación de los centros de compras, en una esquina. Y podemos llegar a mirarlos sin verlos.
Proyecto integral
original
Iglesias, en una charla previa a su exposición explica que el del centro, es un proyecto integral que contiene a las personas hasta que se recuperan de una situación o conflicto para volver a tener las riendas de sus vidas; o al menos para encontrar confianza y seguir la batalla, que no es fácil.
Son dos objetivos bien claros. Uno, de máxima, que es el hospedar a la persona hasta que pueda volver a desarrollar su propio hogar. Y uno de mínima, que es que se mantengan en la calle, pero con otras herramientas y con confianza, para volver a integrarse a la comunidad cuando puedan tomar esa decisión.
El “Hogar Brochero” propone la asistencia integral a los destinatarios –varones, de entre 18 a 60 años-. Es un espacio de cuidado, donde tendrá escucha y contención, alojamiento y alimentación, lugar de higiene. Y también tendrá espacio terapéutico (grupal o individual, según el caso). Y, asimismo, talleres, formación y capacitación y ocupación laboral.
Sin duda hay asistencia en el centro de integración Brochero. Servicio de ducha, desayuno, comida, talleres, atención médica, trámites legales. Y, además, propone “una intervención de dimensión grupal” y “vida en común”, para asumir “responsabilidad y protagonismo para atravesar esa situación de vulnerabilidad, como parte de un grupo de pares”.
En ese grupo, entonces, todos han sufrido o sufren la misma experiencia de vida. Y “pueden buscar juntos alternativas posibles para superar sus situaciones”. Para Iglesias, es fundamental encontrarse “con el deseo de hacer el proceso” y “recuperarse”. Uno de los desafíos, sin duda, es tener agentes capacitados para acompañar ese proceso.
Convalecencia y encuentroLa Fundación El Camino, donde pertenece el proyecto del CIS Brochero,
tiene, además en Florida, la Posada de Convalecientes Loyola. Allí se hospeda transitoriamente
a hombres y mujeres en situación de calle o abandono, en proceso de convalecencia de una dolencia.
Reciben alimentación, higiene, vestido, cuidado y atención hasta la
recuperación.
Allí también existe el Espacio de Encuentro, Hoy Puede Ser un Buen Día, con un servicio de desayuno y de baños, para hombres y mujeres en situación de calle, sin otro lugar para iniciar el día. En las mismas instalaciones, por la mañana, se ofrece alimento, aseo personal y lugar para lavar y secar ropas; y recibir vestimenta también.
Por último, cabe consignar que la Ley 27.654/ 2021 protege los derechos de las personas en situación de calle y a riesgo de estarlo. Sin embargo, el Decreto 373/2025, de la gestión Milei, retiró al Estado nacional de esa obligación. Y delegó la responsabilidad de la intervención directa a las provincias y a los municipios, sin remitir los recursos.
La conferencia, Integración Social: respuesta a la vulnerabilidad, valor que nos une y fuerza que nos transforma, se llevará a cabo a cargo del, Carlos Iglesias, del CIS Brochero, el jueves 25 del actual, a las 17, en la sede del Rotary Club de Florida, Warnes 1350, Florida. La idea es “pensar juntos cómo ser parte de cambios a nuestro alcance, como comunidad”.
Gustavo Camps













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