En el barrio de Florida, junto a la estación A. del Valle, una experiencia asamblearia, cultural y política, empoderó a la vecindad. Los vecinos fundaron y gestionan centros culturales, una biblioteca popular, medios de comunicación. Y dan pie a debates de municipales a globales. Una tarea colectiva, que en esta nota, Ricardo Peralta (77), uno de los pioneros, lo relata en primera persona.
Tiempos Modernos, Biblioteca Sudestada, plazoleta Federico García Lorca, Centro Cultural Tiempos de Memoria, FM Alternativa (streaming). Vecinos y vecinas de Florida, en Puente Saavedra, calles Aristóbulo del Valle al 1600, 1700, Caseros, han sabido forjar, durante años, un proyecto cultural y político democrático, asambleario, que les dio identidad.
En esos puntos no solo hubo y hay actividades artísticas y culturales de los géneros y estilos que uno pueda imaginar. Es la patria chica. En esos sitios, y en esas calles, se pueden debatir, y se debaten, cuestiones sociales y políticas que atañen al municipio, la Argentina y el planeta. No es la invención de un gurú, sino un proyecto colectivo y vecinal.
La experiencia actual nació con las asambleas surgidas en la crisis de fin de siglo en la Argentina. Con el “que se vayan todos” tras el proyecto fallido de la Alianza. Y aunque no hay un solo nombre propio, hay varios y de distintos géneros, en el centro cultural y bar Tiempos Modernos, sin embargo, se puede conversar con uno de los pioneros.
Los comienzos
Ricardo Peralta (77), reflectorista y proyeccionista de cine, es de los que estuvo en la génesis de la experiencia. Recuerda que con la caída de la Alianza varios vecinos se preguntaban cómo seguir. Y llegaron a la conclusión de que “se había perdido la cultura política. La política se había convertido en otra cosa. Eran tiempos parecidos a hoy”.
“Nosotros militábamos y nos cuestionamos, no podíamos irnos a casa”. Así, recuerda Peralta, nació la idea de fundar un centro cultural. Pero había crisis, el dólar 1 a 1 hacía imposible alquilar, porque no había, para gastar. Juntaron $400 y después de dos intentos, apareció el local en Caseros y Aristóbulo del Valle, “pero nos pedían $650, imposible”.
Era el antiguo bar El Tiburón, que vivía de las líneas de colectivos que paraban es esa zona. Y cuando se construyó la terminal en Av. Maipú literalmente se fundió. Peralta recuerda que le plantearon a la inmobiliaria que solo tenían $ 400, les indicaron ofertar con una nota, y cuando, sin ninguna ilusión, volvió a buscar respuesta. Habían aceptado.
Lo alquilaron en diciembre 2000 y lo inauguraron el 16 de marzo de 2001. “Sin utopías es difícil (…) Para nosotros la utopía era el país que soñábamos”, explica. El escritor, Juan Disante, fue el primer presidente del Centro Cultural Tiempos Modernos. Peralta recuerda entre los pioneros, también al Polaco Sergio Szlapak, de la Asamblea Villa Martelli; a Enrique Sarri, Mario Fiocco, Patricia Calderón, Mingo Maltese, Enrique Salvi.
Fiocco propuso el nombre Tiempos Modernos. Y Peralta lo apoyó porque donde él trabajaba en la CABA conoció el bar, El Moderno, atendido por un español, relata Peralta, que dejaba pasar horas y horas a poetas, artistas, pintores, bohemios. Porque el local estaba cerca del Instituto Di Tella. Vio allí a Leonardo Fabio, Torre Nilsson y muchos otros.
Tiempos Modernos
En Tiempos Modernos se reunían las asambleas de la zona –Olivos, Carapachay, Villa Martelli, Florida, Munro, Saavedra- y la Asamblea Lorca, que se opusieron a los tarifazos. También allí se armó la asamblea interbarrial. Sin embargo, Peralta recuerda que para 2003 2004 el movimiento asambleario comenzó a mermar.
“No tenía razón de ser porque la situación comenzaba a cambiar”, recuerda. Y explica el valor de la autogestión y las asambleas. “Yo reivindico las asambleas porque tenemos que buscar una nueva forma de construcción. Una asamblea es el órgano de consulta donde todos los políticos tendrían que abrevar para ver qué es lo que pasa”, enfatiza.
Y agrega “La asamblea popular es del barrio, del pueblo. Y aunque no puede conducir una asamblea el país, los políticos sí tienen que abrevar en las asambleas. No tienen que ser soberbios o necios ¿Le vas a decir a los pueblos qué es lo que tienen que hacer? No. Pero si podés señalar una dirección, entonces tenés que ir a ver qué está pasando”.
“Si vos no conducís con el pueblo, no conducís nada”, resume Peralta y reafirma: “No es tu revolución, es la de todos”. El vecino recuerda que por 2003 volvió a surgir la pregunta ¿Qué hacemos? Paralelamente reciben una gran donación de libros, tras el fallecimiento de la madre de Patricia Calderón. En 2006 nació la Biblioteca Popular Sudestada.
Sudestada
La asamblea la lleva a cabo con “la solidaridad y la autogestión de las asambleas populares de 2001”. Peralta recuerda que estuvieron alrededor de tres años tramitando y gestionando el reconocimiento de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares CONABIP, el organismo que fomenta y reconoce oficialmente a las bibliotecas.
“Le pusimos Sudestada porque la sudestada forma parte de nuestra cultura costera, como El Zonda en San Juan”, grafica Peralta. También recuerda que decidieron convocar a, Alberto Noguerol, un asambleísta de Belgrano (CABA), especialista en el tema, para que la gestione. En la actualidad es el vicepresidente, y la preside, Horacio Guillermo Nobúa.
“En octubre 2015 –recuerda Peralta- viene el cambio de gobierno, el neoliberalismo, y nace la Asamblea ADA, en Defensa de los derechos Adquiridos”. En diciembre de ese año el municipio (gestión Jorge Macri) clausuró Tiempos Modernos por razones (políticas) poco claras, pero el reclamo fue tan amplio que tras 27 días de negociaciones tuvo que reabrirlo.
Peralta recuerda que el anterior intendente se enteró de la clausura en Pinamar, de campaña interna (competía, dentro del PRO, contra ME Vidal por la gobernación). Cuando en una recorrida, en un espectáculo, un grupo musical eludió saludarlo. Lejos de irse les preguntó el por qué y le dijeron: “Usted en su municipio cierra centros culturales”.
Peralta recordó, asimismo, que Jorge Macri fue hasta el local y preguntó “¿Esto es Tiempos Modernos?”. El vecino también reconoció que el cierre intempestivo, y el apoyo de la comunidad, beneficiaron al centro cultural que se hizo mucho más conocido. Y reconoció, asimismo, que, tras ese episodio, desde el municipio “no nos molestaron más”.
Tiempos de memoria
Luego, Tiempos de Memoria (Caseros 231), el centro cultural más reciente, nace porque en Tiempos Modernos, se hace difícil combinar la nutrida agenda de actividades culturales con los horarios del bar. En Tempos de Memoria, incluso se dictan talleres de tango, en articulación con el municipio. “La cultura no es de un gobierno, es de todos”, señala Peralta.
Y sobre lo que le dicta la experiencia de tantos años, tras este periplo asambleario, participativo y democrático a rajatabla, señala: “A los dirigentes políticos de este momento les diría: Darse un baño de humildad, nunca ponerse adelante del pueblo, abrevar en él siempre, tener el mismo sudor y el mismo olor que el pueblo”.
En esta línea Peralta considera: “Como dirigente, tenés que tener claro que no sos jefe de nada. Sos un compañero de ruta. No te la creas. Por eso decimos que es cultural la cosa. Muchos dirigentes cuando llegan, creen que ya está. Y no es así. Quedate siempre con el pueblo. Todos los días tenés que respirar lo que respira tu pueblo”.
Gustavo Camps















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