Datos al 1° semestre de 2026. Conclusiones del Centro de Estudios Políticos Argentinos

La incidencia de la pobreza durante el primer semestre de 2026 alcanzó al 32,3% de las personas, mientras que la incidencia de la indigencia se ubicó en el 7,5%. Estos datos muestran un incremento de 0,7 puntos porcentuales (p.p.) en la pobreza y de 0,6 p.p. en la indigencia en comparación con el primer semestre de 2025 y de 4,1 p.p. en la pobreza y 1,2 p.p. en la indigencia respecto al segundo semestre de 2025. Es importante destacar que estas cifras oficiales deben analizarse a la luz de los cambios metodológicos implementados por el INDEC y las distorsiones en la medición de las canastas.

Cuestionamientos metodológicos a la medición oficial: existen tres grandes reparos que afectan la comparabilidad y la precisión de los datos publicados:

1. El INDEC introdujo modificaciones en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que permiten relevar ingresos como la Tarjeta Alimentar, las pensiones no contributivas y el programa Progresar. Son mejoras estadísticas, y no reales, que explican una parte  de la disminución registrada en la pobreza.

2. Trabajadores no registrados: El fuerte aumento real de este segmento (25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025) contrasta con un mercado laboral contractivo, que no sugieren una mejora real sostenida.

3. Subestimación de la Canasta Básica Total (CBT): la metodología que utiliza el INDEC para actualizar la CBT subestima el peso de los servicios y el transporte en la estructura de consumo de los hogares, rubros con incrementos muy superiores de los alimentos durante la gestión actual.

Factores que explican la evolución de la pobreza: una combinación de factores, entre los que se destacan:  *Aceleración de la inflación de alimentos. * Estabilización de la línea de pobreza. *Aumento de la línea de indigencia.

Deterioro de ingresos clave: por los aumentos anunciados y la inflación esperada, se estima una profundización en la pérdida de poder adquisitivo del SMVM y de los planes sociales (cuyo monto permanece congelado), mientras que la Tarjeta Alimentar, pese a la actualización, continúa su sendero descendente. La jubilación mínima, con el bono congelado, también seguirá perdiendo poder de compra.