En la Casa de Cultura de Vicente López Iván Checura presentó su novela, Cuando uno no es uno (Ed. Lucila Carrizo, El Calafate (Santa Cruz), 2025). Originario de Olivos, radicado en El Calafate desde los 26 años, ahora transita sus 48, es licenciado en Ciencias de la Comunicación y docente.
Iván Checura: “hoy comprar un libro en la Argentina es un acto revolucionario”
“Cuando uno no es uno” es una novela corta, del género thriller político, transcurre en Buenos Aires, Misiones y el sur del país, años atrás, desde la vuelta a la democracia en adelante. Pero cuando aún celulares y redes digitales no se habían disparado. La obra es muy ágil para la lectura; a la vez desafiante con varios personajes y trama compleja.
Desde su publicación Checura la presentó en varios escenarios. En la Feria del Libro de Río Gallegos, también en la Feria del Libro de Río Turbio, ambas ciudades de Santa Cruz. En la Feria Provincial del Libro, de esa provincia del sur argentino. Y en la Casa de Santa Cruz, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
La presentación en Vicente López fue íntima. Está claro que Checura, como el personaje central de la obra, el Gringo Juan Antonio Vidal, prefieren el ritmo a escala humana pueblerino, a la movida de la gran ciudad con sus ruidos e incomunicación. “La incógnita esta siempre latente en el relato”, dice sobre la obra su colega, Adrián Piazza. Es así.
En sus propias palabras, a la actual edición de Cuando Uno no es uno, Checura reconoce los aportes de su editora, Lucila Carrizo, su correctora, Florencia Morbelli, y su amigo, Sebastián Puy. Allí señala que la obra es el inicio de una trilogía; y en efecto, en esta entrevista, a distancia, entre otras cosas responde sobre una posible continuidad.
-Es una novela corta, pero con varios personajes y trama compleja ¿La imaginaste desde un primer momento así, lo conversaste con tu editora?
-Sí, son varios personajes porque está pensada como novelle (novela corta) con una continuación. Y es compleja. Pero como la historia de nuestra Argentina o del mundo en sí. Y compleja como la historia personal del escritor, en este caso yo. Es compleja porque hay variables, hay varios personajes que llevan a cuestas sus mochilas. O en sus mochilas llevan vidas particulares, sueños que muchas veces no son en común o en comunidad. Sin embargo, se van encontrando. Entonces sí, es compleja porque exige. Hay veces que la novela exige retomarla o retomar un capítulo anterior. Y también, porque salió hace muy poquito y voy recibiendo esos comentarios, bueno, deja esa sensación al final de ver qué pasa (luego).
-Tengo una
pregunta específica por esa sensación que también tuve al leerla ¿La imaginaste
corta desde el vamos? Las editoriales suelen preferir novelas flacas
-Hoy comprar un libro en la Argentina es un acto revolucionario. No así lo he vivido en México o en Colombia, donde comprar un libro, o volcarse a la industria editorial o lo cultural, es una inversión, no un gasto. Con respecto al género lo pensé por esa potencia que tiene entrarle a un lector desde algo corto, y de repente eso le llama la atención. Traté de lograr que eso sea un enganche. Y, por otra parte, fíjate que en esos viajes que yo hacía en tren o en colectivo a la facultad, o a ver a mi novia también, aprovechaba para estudiar y leer. Y ahí eran lecturas cortas y rápidas. Complejas. Iba anotando cosas que después cuando podía y tenía tiempo estudiaba en profundidad para hacer una carrera realmente rápida en comunicación en la UBA. Ya sabrás lo permanente de esos entonces (risas), yo me recibí en 2004 con la tesis. Con respecto a la editora, es de Calafate, independiente, más chica que yo, por lo tanto, no ha vivido algunas cosas, por su edad. Lo fui conversando, pero con la libertad de reescribirme, de narrarme continuamente. Como es mi primera novela, está claro que supedité mucho a su esquema más que nada, pero la cuestión literaria y los pensamientos, las ideas y los personajes son pensados por mí. Quise contar una historia que de algún modo es una interpretación mía de la historia de la Argentina.
-El contexto político y social recorre la obra ¿Es
imposible desligarlos de la trama?
-Están muy bien logrados los personajes y cómo accionan de acuerdo a su posición de clase, sus intereses, algunos particulares y otros en comunidad, de acuerdo a lo religioso, a la religiosidad popular, a la historia atravesada en esos personajes. Yo pretendí eso. Que más o menos cada personaje sea descrito, pero también interpretado desde distintos grupos etarios o lectores. En Río Gallegos en la feria provincial del libro, la moderadora, que es una persona de acá, de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, jefa del departamento de Literatura, notaba eso también. Y si te fijás en el Instagram de la novela, profesores míos de la maestría también han notado que están muy bien descritos los personajes y contextualizados en situación.
-Los
escenarios también son variados…
-En una situación, por ejemplo, en las palabras también hay indicios o guiños al lector, que en algunos grupos se entiende y en otros no. Carlos Mujica, las Burgas Patagónicas, Puente Pueyrredón, son momentos o hitos. Maradona. El 2001. También una crítica a la prensa, no a toda, sino a algunos sectores que responden a intereses propios de una empresa. Yo estudié en la UBA me toca muy de cerca. Entonces el conurbano bonaerense va por ese lado. yo estoy casado hace mucho con la que era mi novia en ese momento, y la iba a ver en esos trenes a Zona Oeste. Después Misiones responde también a mi historia particular. Patagonia porque he venido para acá, y sé lo que es estar acá viviendo mucho tiempo, y también imagino lo que es vivir en una estancia. Y después el Norte de nuestro país, parte de mi familia también, o parte de lo aprendido desde lo político viene desde allá. Sin olvidar a Rodolfo Kusch, que también está nombrado. Hay muchas cosas, pero en realidad fue pensada la novela para eso, es una primera parte que es como una madeja que se va a ir abriendo.
-Las mujeres de la trama tienen un marcado rol revelador –pensemos, por ejemplo (sin spoilear –risas-) Silvana Ortiz ¿Lo construiste explícitamente?
-Con respecto a las mujeres la madre es la cabraza, es la que generó a Jesús. Es un buen feminismo bien entendido. Es de Ivone Gebara, por ejemplo, que yo lo trabajo mucho acá en las aulas. Un feminismo, no en la palabra y en los papeles, sino más que nada de América Latina y Caribe. Es clave, o también desde la mitología tehuelche. Acá tenés el caso Mapuche-tehuelche, donde la mujer tiene un rol al mismo orden o jerarquía que el hombre. De hecho, acá, María la Grande (cacica tehuelche) bautizada así por Vernet, en honor a Catarina II, ella fue elegida porque era la descendencia directa de su padre. Pero bueno, no está construido explícitamente. Justamente uno cuando va narrando y se auto narra aparecen otras cuestiones. En cierto punto fue elegido adrede, pero después está todo lo presente en uno, que se puede manifestar en un escrito. No es todo tan pensado. Uno no maneja, y ya lo sabrás, a la perfección, de manera directa. Bueno, también está la idea surrealista, está muy bien, pero hay cosas que afloran que uno las maneja y otras que no, sino la vida sería muy triste.
-La novela plantea una búsqueda que se concreta, pero que
la vida sigue ¿Pensaste continuarla o para vos esta historia del gringo Vidal terminó?
-Es la primera entrega de una trilogía, que te voy a ser sincero, por ahí hasta da para algunas entregas más, pero sí, está pensada en un primer momento como una apertura a una historia que continúa, por un lado. Sí, están escritas la segunda y tercera parte, o pensada la tercera, la segunda está más o menos escrita, pero van a haber algunos personajes, otros no, pero la idea es también ir sumando algo más a esa madeja que dijimos era gigante, pero bueno, con una historia que va de la mano con la primera parte, pero también que suma otras cuestiones, porque van a aparecer momentos históricos anteriores y después posteriores, pero también la segunda entrega sucede en parte en lugares que yo conozco, o he visitado como Montevideo, México, Ciudad de México y algunos lugares del interior, algo de Colombia y Buenos Aires y Río de Janeiro.
Gustavo Camps















0 Comentarios